El Reglamento europeo de inteligencia artificial cambia de fase. Desde el 2 de agosto de 2026, la Comisión Europea aplica las primeras obligaciones de transparencia previstas en la normativa, según informa Expansión. A partir de ahora, cualquier organización que utilice IA en sus servicios o comunicaciones deberá informar explícitamente al usuario cuando interactúe con un sistema automatizado, y etiquetar los contenidos creados o modificados mediante esta tecnología.
El objetivo de Bruselas es reducir los riesgos de manipulación y desinformación, reforzar la confianza en las herramientas de IA y establecer un marco homogéneo en todo el mercado europeo. Las nuevas exigencias afectan a chatbots, asistentes virtuales y sistemas de generación de contenido, incluidos los llamados deepfakes, que además deberán incorporar marcas legibles por máquina para facilitar su detección automática.
Qué cambia desde hoy para las empresas
Para Ceyhun Necati Pehlivan, socio fundador de Cornerstone Counsel, estas obligaciones marcan un punto de inflexión: «El debate deja de centrarse en el contenido de la norma y pasa a su implementación práctica. A partir de ahora, las organizaciones deberán demostrar que han incorporado mecanismos efectivos para cumplir con estos requisitos», según declaró a Expansión.
La aplicación alcanza también a los proveedores de modelos de IA de propósito general (GPAI), que deberán documentar información sobre los datos de entrenamiento y establecer políticas de respeto a los derechos de autor. Los modelos considerados de riesgo sistémico —aquellos con capacidad de impacto a gran escala— estarán sujetos a exigencias específicas para gestionar amenazas relacionadas con ciberdelincuencia, manipulación nociva o riesgos para derechos fundamentales.
No solo para las grandes tecnológicas
El experto advierte que uno de los principales desafíos será hacer comprender que el Reglamento no afecta exclusivamente a las compañías que desarrollan modelos de inteligencia artificial. «Estas obligaciones alcanzan también a numerosas organizaciones que utilizan la IA en sus procesos, servicios o comunicaciones, por lo que será necesario revisar procedimientos internos, políticas y mecanismos de información dirigidos a los usuarios», señala Pehlivan.
La Comisión Europea ha publicado recientemente directrices para facilitar la interpretación de las nuevas obligaciones, aportando seguridad jurídica sobre cuestiones como el alcance de los contenidos generados por IA, los supuestos en los que debe informarse a los usuarios o las distintas vías para acreditar el cumplimiento.
Calendario de aplicación escalonado
La entrada en vigor de estas primeras obligaciones no supone el despliegue completo del Reglamento. La aplicación continuará de forma escalonada: las obligaciones para los sistemas de IA de alto riesgo se retrasan hasta el 2 de diciembre de 2027, mientras que las relativas a los sistemas integrados en productos regulados comenzarán a aplicarse en agosto de 2028.
Paralelamente, ya están prohibidas las prácticas consideradas particularmente dañinas, incluidos los sistemas que manipulan a las personas, explotan vulnerabilidades de manera nociva o califican injustamente a individuos de forma que amenaza sus derechos fundamentales. La supervisión correrá a cargo de la Oficina de IA de la Comisión Europea y de las autoridades nacionales competentes.
Fuente: Expansión · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Imbest con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.