Enterrar calzoncillos en el campo revela la fertilidad del suelo (y la ciencia lo confirma)

Determinar si un terreno agrícola es fértil suele requerir análisis de pH, minerales y biomasa microbiana. Pero un agricultor de South Cambridgeshire (Inglaterra) optó por un método más rudimentario: enterró sus calzoncillos de algodón en medio de sus campos de cultivo. El objetivo era comprobar si la actividad biológica del suelo se mantenía activa tras el laboreo intensivo, según recoge Xataka.

El truco no es una ocurrencia aislada. El algodón se compone principalmente de celulosa, carbono orgánico que los microorganismos, hongos y lombrices del suelo consumen como alimento. El grado de desintegración de la prenda, tras semanas bajo tierra, ofrece una lectura directa del estado biológico del terreno.

El calzoncillo como bioindicador

Si al desenterrar la prenda apenas ha sufrido cambios, señala que el suelo está inerte: pocos organismos vivos capaces de metabolizar la celulosa. Esta situación puede deberse a un uso excesivo de químicos o a prácticas de arado agresivo. En cambio, si solo queda la goma elástica, indica que el suelo goza de una alta biodiversidad microbiana activa y funcional.

El método cuenta con respaldo institucional. La Agencia de Conservación de Recursos Naturales de Estados Unidos lo ha promovido bajo el nombre de Soil Your Undies Challenge, con el objetivo de concienciar a agricultores sobre la importancia de la biomasa microbiana en la agricultura sostenible. La Universidad de Zúrich también ha desarrollado proyectos similares, concluyendo que la descomposición del algodón funciona como bioindicador económico y accesible de la actividad ecológica del suelo.

No sustituye a los análisis de laboratorio

A pesar de su utilidad divulgativa, enterrar calzoncillos no reemplaza las pruebas científicas convencionales. Este método no proporciona datos sobre pH, niveles de nitrógeno o fósforo, elementos críticos para una producción agrícola eficiente. Además, la velocidad de degradación de la celulosa depende de factores externos como la humedad, la temperatura y la textura del terreno, lo que introduce variables difíciles de controlar.

Con todo, el experimento sirve como punto de partida para que agricultores y pequeños productores tomen conciencia del estado de sus tierras sin recurrir a inversiones iniciales. En un contexto en el que la digitalización permite anticipar datos del subsuelo antes de construir, este tipo de métodos caseros sigue teniendo cabida como herramienta educativa de bajo coste.

Fuente: Xataka · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Imbest con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

No te lo pierdas
Noticias relevantes