Los jets privados baten récord de despegues mientras crece el modelo de propiedad compartida

El sector de la aviación privada vive una paradoja. Según datos de WingX, en 2025 se registraron 3,9 millones de despegues de jets privados a nivel mundial, un 5% más que el año anterior y la cifra más alta de la historia. Sin embargo, el negocio está cambiando de forma radical: cada vez menos personas compran su propia aeronave y optan por fórmulas de uso compartido, multipropiedades o servicios premium que ofrecen exclusividad sin el coste total de propiedad.

Multipropiedad en las alturas

La multipropiedad de jets no es nueva — firmas como NetJets o Flexjet la ofrecen desde hace años —, pero sí lo es la ampliación del modelo y la entrada de nuevos actores. Bond, un club de aviación exclusivo que comenzará a operar en 2027, limita cada aeronave a un máximo de ocho copropietarios y no admitirá más de 100 nuevos miembros al año. El coste de entrada: al menos 3,7 millones de dólares por participación (más gastos operativos), según recoge The Wall Street Journal.

Aunque la cifra sigue siendo considerable, resulta mucho más accesible que los más de 14 millones de dólares que cuesta una aeronave nueva de diez plazas en propiedad total, a los que hay que sumar mantenimiento, tripulación, seguros y gestión. La clave está en compartir costes sin perder exclusividad.

Vuelos bajo demanda y servicios premium en tierra

Otras compañías han apostado por modelos aún más flexibles. Jet Linx, fundada en 1999, lanzó recientemente un programa de vuelos compartidos dentro de su comunidad privada de más de 2.000 miembros. Por su parte, Revaire permite a sus usuarios recibir alertas cuando hay jets privados que cubren las rutas que han solicitado, ofreciendo un servicio muy por encima de la primera clase comercial sin llegar a los 10.000 dólares por hora que cuesta un chárter completo.

Incluso para quienes vuelan en aerolíneas comerciales, hay opciones premium. Firmas como PS ofrecen en aeropuertos de Los Ángeles, Miami, Dallas o Atlanta salones privados, suites, champán, caviar y transporte en BMW, democratizando parte de la experiencia exclusiva sin necesidad de abordar un jet privado.

¿Quién vuela en jets privados hoy?

El perfil del usuario ha cambiado. Según Denesz Thiyagarajan, directivo de IBA Insight, ahora incluye «familias, emprendedores» y personas que buscan «seguridad, flexibilidad, fiabilidad y un lujo que las firmas comerciales no pudieron garantizar durante la crisis» de la pandemia. Solo en Estados Unidos existen 430.000 hogares con un patrimonio de al menos 30 millones de dólares, y las políticas de viaje corporativas se han vuelto más permisivas con el uso de aviación privada, según una encuesta de Morgan Stanley entre 160 gerentes.

El pasado marzo, durante el conflicto en Oriente Medio, hubo un pico de solicitudes de vuelos chárter desde Dubái. Un pequeño jet Nextant a Estambul llegó a costar 85.000 euros, el triple de lo habitual, según Xataka.

Récord de despegues y tendencia al alza

Los datos de WingX muestran una clara tendencia ascendente. En 2019, antes de la pandemia, se registraron 2,89 millones de salidas. En 2021, tras la reapertura, la cifra saltó a 3,43 millones. En 2022 se alcanzó un primer récord con 3,76 millones. Y en 2025 se superó de nuevo: 3,88 millones de despegues a nivel mundial.

Estados Unidos lidera el tráfico con 2,63 millones de salidas en 2024, un 5% más que el año anterior. Según datos de Argus Tagpak, el flujo de vuelos privados en el primer semestre de 2026 se mantuvo un 15,4% por encima de los niveles de 2019.

¿Por qué está cambiando el sector?

El cambio responde a varios factores. La pandemia aceleró la demanda de alternativas a la aviación comercial; la tecnología facilita hoy la gestión de vuelos compartidos en tiempo real; y en mercados como Estados Unidos, cambios regulatorios recientes — como los aprobados en la One Big Beautiful Bill de Donald Trump — han favorecido al sector.

A pesar de la polémica por su impacto medioambiental y de que países como Francia o España han abierto debates sobre límites regulatorios, la aviación privada sigue creciendo. Y lo hace con nuevos modelos que, sin renunciar a la exclusividad, amplían el acceso más allá de las grandes fortunas.

Fuente: Xataka · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Imbest con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

No te lo pierdas
Noticias relevantes