La UEFA ha elevado el tono contra el proyecto de la FIFA para incorporar inversores privados a la explotación comercial de sus principales competiciones, incluido el Mundial. Según publica The Times, la operación contempla constituir una nueva compañía en la que se integrarían activos comerciales vinculados a los torneos organizados por la FIFA. El organismo internacional mantendría la participación mayoritaria, pero reservaría entre un 20% y un 30% del capital para inversores externos.
La iniciativa, que contaría con el asesoramiento de JP Morgan, situaría al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, al frente de la nueva estructura como comisionado. Sin embargo, la UEFA considera que este movimiento no puede abordarse únicamente como una operación financiera, ya que afecta a la gestión de competiciones que forman parte del sistema internacional del fútbol.
La UEFA exige transparencia y control
El organismo presidido por Aleksander Čeferin sostiene que la FIFA debe aclarar quién controlaría la sociedad, qué derechos quedarían incorporados y qué inversores podrían beneficiarse de la operación. «Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo», ha señalado la UEFA en su respuesta oficial.
La entidad europea ha defendido que ninguna institución puede actuar como propietaria exclusiva del fútbol ni disponer de sus principales activos sin tener en cuenta a federaciones, ligas, clubes, jugadores y aficionados. Este posicionamiento abre un nuevo foco de tensión entre los dos principales organismos de gobierno del fútbol mundial, que ya mantienen desacuerdos sobre calendario de competiciones y reparto de ingresos.
Detalles de la operación y financiación a federaciones
Según detalla The Times, la operación supondría una transformación relevante del modelo comercial de la FIFA. Sin embargo, el diario británico no concreta la valoración del vehículo, el capital que se pretende captar ni la identidad de los potenciales compradores. Tampoco se ha comunicado un calendario de ejecución ni consta que el proyecto haya recibido una aprobación definitiva.
La FIFA, por su parte, ha defendido que el movimiento pretende elevar la financiación disponible para cada una de sus 211 federaciones miembro desde los actuales 8 millones de dólares hasta 20 millones durante el ciclo 2027-2030. Estos fondos, según el organismo, podrían utilizarse para financiar infraestructuras, formación de entrenadores, selecciones nacionales, competiciones, fútbol base y proyectos vinculados al desarrollo del fútbol femenino.
La propuesta contempla además la puesta en marcha del FIFA Fast Forward Programme, un mecanismo voluntario mediante el cual cada federación podría acceder a un máximo adicional de 20 millones de dólares en capital para proyectos de largo plazo, como la construcción o renovación de estadios y centros nacionales de entrenamiento. La FIFA estima que su inversión total en desarrollo podría superar los 10.000 millones de dólares durante los próximos cuatro años.
Implicaciones para el modelo institucional del deporte
La eventual entrada de capital privado en esta estructura plantea interrogantes sobre el control de los activos comerciales y el papel de inversores externos en la estructura institucional del deporte. El debate ya no afecta solo al reparto de ingresos, sino también a la gobernanza de las competiciones internacionales y a quién tiene capacidad de decisión sobre su explotación comercial.
El caso guarda cierta similitud con otras tensiones recientes en el mundo deportivo sobre la apertura de competiciones tradicionales al capital privado, un movimiento que en otros sectores ha generado tanto nuevas fuentes de financiación como controversias sobre la pérdida de control institucional.
Fuente: Expansión · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Imbest con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.