A unos cien kilómetros de Pekín, una estación de alta velocidad espera a millones de personas que aún no viven allí. Xiong’an, la ciudad tecnológica que China empezó a levantar en 2017 para descongestionar su capital, cuenta hoy con infraestructura de vanguardia pero con una tasa de ocupación muy por debajo de lo previsto, según reporta Xataka.
El presidente Xi Jinping presentó el proyecto como una iniciativa de «importancia histórica para el milenio». La apuesta: fusionar tres condados rurales de la provincia de Hebei en un área administrativa única que alcanzará los 1.770 kilómetros cuadrados cuando esté terminada en 2049, justo para el centenario de la República Popular China.
Gemelo digital y 5G desde el primer ladrillo
Xiong’an se ha construido con un gemelo digital desde el inicio. Cada edificio tiene una réplica virtual que evoluciona en paralelo con la construcción física. Más de 3.500 estaciones garantizan cobertura 5G continua, y un cerebro urbano centralizado procesa millones de datos: flujo del tráfico, condiciones ambientales, gestión de semáforos. Más de 20.000 sensores viales alimentan un sistema de tráfico con inteligencia artificial que ajusta semáforos en tiempo real, reduciendo a la mitad el número de paradas por vehículo, según Global Times.
Hasta la fecha se han levantado más de 5.300 edificios, 400 sedes de administración y 600 empresas tecnológicas, entre ellas Huaneng Group, Sinochem Holdings, China Telecom y China Satellite Network Group. La superficie vegetal ha crecido un 11% desde 2017, alcanzando el 35,1% del total, y la reforestación ha añadido 32.200 hectáreas. Los humedales monitorizados con IA han visto crecer el número de especies de aves de 206 a 296.
El gran vacío: solo 1,36 millones de habitantes
El plan maestro 2018-2035 marcaba el objetivo de cinco millones de habitantes. A finales de 2024, la cifra oficial según Xinhua era de 1,36 millones. China ha invertido más de 107.000 millones de euros en el proyecto, pero la ciudad sigue lejos de su hoja de ruta demográfica.
En marzo de este año, Xi Jinping inspeccionó personalmente la ciudad e instó al funcionariado local a pisar el acelerador. Xiong’an ha lanzado 16 medidas para reducir barreras administrativas y atraer talento, mantiene alquileres bajos y cuenta con 20 proyectos de desarrollo social que abarcan educación, salud, empleo y transporte. Aun así, la vida urbana espontánea sigue sin llegar.
Un estudio de la Universidad de Zhejiang resume el cambio de modelo: China ha pasado de una «urbanización por cantidad» a una «urbanización por calidad». Xiong’an reúne todos los ingredientes técnicos para el éxito, pero le falta esa energía que convierte infraestructura en ciudad. Nueve años después del primer ladrillo, la ciudad del futuro sigue esperando a sus habitantes.
Fuente: Xataka · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Imbest con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.