El sueño de Chris Willson comenzó en 2008 cuando, navegando por internet, encontró un anuncio insólito: alguien vendía un antiguo transatlántico alemán amarrado en Decker Island, California. Willson, emprendedor tecnológico, decidió comprarlo sin dudarlo demasiado. La embarcación, construida por el astillero Blohm and Voss en 1955, tenía 72 metros de eslora, 85 camarotes, salones, espacios gastronómicos y galerías. Incluso había aparecido en la película de James Bond From Russia with Love. Según informa Xataka, el plan era restaurar la joya náutica y devolverle su gloria.
Tras la compra, Willson trasladó el barco a Rio Vista para iniciar los trabajos de restauración. Bautizó al crucero como Aurora después de su primera noche a bordo. «Me desperté con uno de los amaneceres más brillantes que había visto en mi vida», recordó. Durante más de una década, Willson y un equipo de colaboradores voluntarios realizaron trabajos artesanales para mejorar la embarcación. La odisea estaba documentada en su canal de YouTube, donde recibió donaciones para continuar el proyecto.
Presión administrativa y hundimiento parcial
Las cosas se complicaron en 2022. El Aurora permanecía amarrado en Herman & Helen’s Marina, California, cuando vecinos y autoridades locales comenzaron a presionar para que el barco fuera retirado. Temían un hundimiento. Otros navíos de la zona, como un viejo dragaminas llamado HMCS Chaleur y un remolcador militar de 1940, ya habían generado alertas medioambientales tras hundirse.
Ante una orden de desalojo, Willson evaluó el coste de sacar el barco de allí: necesitaba cerca de un millón de dólares adicionales en trabajos fluviales, una cifra imposible de asumir. La única solución fue vender el Aurora por 20 dólares simbólicos a un comprador que nunca se hizo público, con la esperanza de que continuara el proyecto. No ocurrió.
A mediados de 2024, la Delegación del Sheriff del Condado de San Joaquín anunció que el Aurora se estaba hundiendo. «Se ha determinado que el barco tiene un agujero», afirmaron las autoridades. También se registró un derrame de combustible diésel, lo que obligó a intervenir a varias agencias para contener el problema.
Desguace y factura millonaria
En diciembre de 2024, el barco fue remolcado hasta Mare Island, al norte de California, donde las grúas desmontaron su estructura de acero pieza a pieza. El Aurora desapareció para siempre. La factura del desguace y limpieza ascendió a 8,2 millones de dólares, que asumieron las arcas públicas de Stockton. Actualmente se mantiene una investigación judicial para determinar quién era el auténtico propietario y recuperar parte del dinero.
Willson había invertido al menos un millón de dólares de su bolsillo en la restauración, sin contar el tiempo y esfuerzo de años. Su historia muestra los riesgos de emprender proyectos de gran envergadura sin respaldo financiero sólido ni marco legal claro. Para quienes sueñan con rescatar infraestructuras históricas, el caso del Aurora es un recordatorio de que la pasión no siempre basta cuando las regulaciones, la burocracia y los imprevistos técnicos se interponen en el camino.
Fuente: Xataka · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Imbest con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.