El Mundial de Fútbol 2026 deja una conclusión relevante para la industria del marketing: pagar por un patrocinio oficial ya no asegura concentrar toda la atención de las audiencias. Según un estudio de la agencia global SAMY publicado por IPMark, la batalla entre marcas durante el torneo se ha desplazado del terreno físico a las redes sociales, los creadores de contenido y las conversaciones en tiempo real.

La investigación, basada en datos de escucha social, tendencias de búsqueda en Google y seguimiento de campañas, analiza tanto a patrocinadores oficiales como a empresas sin vinculación comercial directa con la competición. El principal hallazgo: el desafío ya no consiste únicamente en conseguir visibilidad, sino en formar parte de la cultura que rodea al evento.
Adidas domina las búsquedas, Vivo e Hyundai le siguen
Según el análisis de Google Trends realizado por SAMY, Adidas lideró el ranking de marcas patrocinadoras con mayor interés de búsqueda. La compañía alemana registró el índice más alto en 80 de los 93 días analizados, alcanzando una media de 71 puntos sobre 100. Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por la presentación de las camisetas oficiales y por la atención generada en México, uno de los países anfitriones del campeonato.
Por detrás se situaron Vivo, Hyundai, McDonald’s y Hisense, aunque con patrones distintos. En el caso de Vivo, los resultados pudieron verse condicionados por la coincidencia de la marca con la expresión «en vivo». Hyundai registró aumentos relacionados principalmente con noticias sobre sus productos, mientras que McDonald’s y Hisense mantuvieron una presencia más limitada.
El estudio concluye que el patrocinio continúa siendo una herramienta eficaz para aumentar la notoriedad, pero su impacto depende cada vez más de la capacidad de las empresas para desarrollar contenidos y conversaciones propias alrededor de la competición. Nike y Adidas llevan años disputando esta batalla de marca en los grandes torneos futbolísticos.
Marcas sin patrocinio que entraron en la conversación
El Mundial también ofreció oportunidades para compañías que no habían adquirido derechos oficiales. Varias de ellas lograron participar mediante estrategias centradas en la cultura futbolística y en el comportamiento de los aficionados.
Nike volvió a recurrir al denominado ambush marketing (marketing de emboscada), empleando figuras, códigos y referencias propias del fútbol sin mencionar directamente a la FIFA ni presentarse como patrocinadora del torneo. Pepsi y Gatorade siguieron una estrategia similar, construyendo sus campañas alrededor de las emociones y los rituales asociados a este deporte.
Otras marcas, como Levi’s, Gillette, Beats y Hellmann’s, aprovecharon acontecimientos y situaciones surgidas durante la competición para desarrollar contenidos de actualidad mediante técnicas de marketing reactivo y newsjacking. Junto a estas grandes campañas, también aumentaron las ediciones especiales de productos, las acciones en establecimientos, las experiencias presenciales, la gamificación en aplicaciones y el uso de inteligencia artificial para desarrollar contenidos.
La conversación sustituye al terreno de juego
La fragmentación de la atención ha ampliado las formas de participación de las marcas en los grandes acontecimientos deportivos. La presencia ya no se concentra únicamente en las retransmisiones o en los espacios publicitarios de los estadios, sino que se distribuye entre buscadores, plataformas sociales, comercio electrónico y contenidos creados por los propios usuarios.
Las campañas con mejores resultados han sido aquellas capaces de integrarse de manera natural en la conversación y de responder a los intereses reales de las comunidades, independientemente de su condición de patrocinadoras. Los equipos de marketing validan cada vez más sus estrategias bajo presión de retorno de inversión antes de comprometer grandes presupuestos.
La principal enseñanza del Mundial 2026 trasciende al propio torneo. Los grandes eventos culturales ofrecen distintas vías de entrada para las marcas, pero la inversión económica no asegura por sí sola la participación de las audiencias. El reto ya no consiste únicamente en ser visto, sino en lograr que las personas incorporen la marca a la conversación espontánea que generan estos eventos globales.
Fuente: IPMark · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Imbest con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.